Epica en Chile – Teatro Caupolican

Epica en Chile – Teatro Caupolican

Era la segunda vez que me tocaba ver a Epica en vivo. La primera, en el 2005, cuando estaban promocionando su disco Consign To Oblivion. ¡Cuánto tiempo ha pasado! Se nota cúanta agua ha corrido debajo de este puente. La segunda vez fue el pasado 14 de Abril, cuando llegaron a presentar su Design Your Universe, su última producción, cuya calidad musical y sonora dan para otro análisis.

Esta vez el escenario escogido era el ya re-conocido Teatro Caupolicán, lugar de tantos momentos gloriosos de la escena del buen metal. Y a pesar de que se podía haber esperado más público, las cerca de 2 mil quinientas personas que dijieron presente, se agradecen. Sobre todo para una banda que es bien querida en nuestro país.
Cerca de las 20:30 horas, cuando se llegó al teatro, el grueso del público ya se encontraba dentro, esperando el inicio del show. Se amenizaba la espera con un poco de música, pero se sentía un poco de ansiedad por el comienzo del concierto, considerando que en esta ocasión, no hubo banda telonera.

De todos modos, pasadita las 21 horas, se apagan las luces y comienza a sonar la intro de “Samadhi”, del último disco de Epica. Y al poco tiempo aparecen los músicos, comandados por el tecladista Coen Jansen quien sería el primero en dar la cara, y terminando con la espectacular Simone Simons , que hizo acto de presencia cuando “Resign To Surrender”, ya llevaba varios segundos de haber comenzado. En este punto comienza a destacar una de los aspectos más notables del show: el juego de luces. Realmente este recurso aportó, durante todo el show, el espacio dramático necesario para llevar cada canción interpretada por la banda, a un nivel superlativo. Increible.

Del sonido, podemos decir que se fue acomodando en este primer track, pero que se sintió con bastante claridad, aunque algo fuerte. Garantía de un lugar con buena acústica como el Teatro Caupolicán.

Pegada de la primera, apareció “Sensorium”, uno de los llamados “clásicos” de la banda. Corte que sonó potentísimo, como casi todas las que pertenecen a sus primeros dos discos, The Phantom Agony y Consign To Oblivion, que tienen un sonido un poco menos metalero y más melódico, por decirlo de algún modo. Simone llegaba sin mucho esfuerzo a los tonos requeridos y se le notaba bastante animosa en esta velada. Sin embargo, a veces se escuchaba un poco bajo, probablemente por el sonido de los instrumentos.

“Unleashed” y “Master of The Free World” aparecieron posteriormente. Temas hechos a la vena, para cabecear y para confirmar que Epica es una banda de metal, que puede tener muchos elementos diversos, pero que al fin y al cabo sigue siendo el metal su influencia medular. En esta última destacó la voz del nuevo guitarrista de la banda, Isaac Delahaye, que interpreta de igual a igual los versos de Mark Jansen.

En este momento es en el que la banda nos regala un momento singular, interpretando una versión libre de “The Imperial March”, canción ultra conocida por ser la banda sonora de Star Wars (y en especial, de Darth Vader). Un momento que queda para el recuerdo por la interpretación, aunque poco novedoso después de tantos años viendo bandas que hacen lo mismo.

Ahora, lo que sí llamó mucho la atención, fue a Mark ofreciéndole al público escoger entre “Mother of Light” o “Seif Al Din”. Creo que es la primera vez que veo a una banda haciendo un vox populi para interpretar la siguiente canción. Así fue como la vencedora fue “Mother Of Light”, un gran tema, para un muy buen concierto.
Ésta, junto con “Cry For The Moon”, que fue la siguiente en salir a escena me recordaron el concierto del 2005, cuando ni siquiera conocía a la banda. El coro de la canción fue vitoreado por todo el público del lugar, logrando, con este corte, uno de los mejores pasajes del recital, que de por sí ya iba bien encaminado.

Luego de que aflorara la calentura nacional (Los gritos de “mijita rica” aparecieron trás cartón), Simone hizo un pequeño discurso hablando del pasado terremoto y maremoto que afectó a nuestro país, y de sus implicancias, e intrepretó “Tides Of Time” en memoria de las víctimas de esta catástrofe natural. Un momento de regocijo y que el público recibió con mucho respeto.

Sin embargo, el show debía continuar, y lo hizo de gran forma con “Black Infinity”, una de las “antiguas”, un punto fijo del show que seguro era éxito, como justamente lo fue en esta ocasión. Luego de esto, Simone presenta la que sería la última canción de la noche, lo cual todos sabíamos que era mentira. De todos modos, “Obessive Devotion” solo vino a confirmar lo demoledora que es esta banda en vivo, cosa que no hace despegar los ojos del escenario en ningún momento. Una gran canción, pero como se dijo, no era el final.

De hecho, no estaba ni cerca de eso, porque aún quedaban varias canciones, comenzando con “Kingdom Of Heaven” la “más epica canción de la historia del grupo”, o algo así, dijo Simone. Bueno, en realidad es una canción que le hace honores al nombre de la banda. Tiene de todo, momentos rápidos, potentes, estremecedores, una obra compleja de escuchar, pero que de todos modos hizo presencia en esta ocasión.

Con el final de este tema, la banda sale por unos pocos segundos, y retornar para regalarnos los últimos tracks de la noche. “Sancta Terra” fue la primera en resonar fuerte por los parlantes del teatro. La locura ya estaba desatada a esa altura, y cualquier cosa que sonara iba a ser un éxito, como lo fue “Quietus”, un corte algo más diferente que el resto de sus canciones, pero que se amoldó bien y terminó por lograr un gran momento de la velada. Eso, considerando sus menos de cuatro minutos de duración.

Finalmente, la verdadera última canción fue la ya clásica “Consign To Oblivion”, el mismo tema con el que cerraron su show del 2005 volvía en gloria y majestad para concluir éste nuevo concierto. La verdad, a esa altura, con el público entregado, la banda motivada y el ambiente notable, no quedaba mucho por hacer, sino disfrutar a placer este corte. Al final, la banda saluda al público mientras las luces comienzan a encenderse nuevamente. El recital había llegado a su fin.

Es difícil tratar de recordar todas las cosas que ocurrieron durante el show, hay que saber destacar lo que uno considera importante. En esa noche, lo importante fue lo macizo del show, la creación de un ambiente muy acorde a las pretensiones de la banda. Una sinergia que no siempre se vive en los conciertos, independiente de la calidad musical de la banda. En esta ocasión, Epica lo supo hacer, y muy bien. Es por eso que todos podemos irnos a nuestras casas pensando, “misión cumplida”.

Periodista:  Jonathan Valenzuela

Fotografías:  Manuel Cabezas

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