Skid Row – 29 de Noviembre – Teatro Teleton
Diciembre 7, 2009
Por Manuel Cabezas
Categoria: Reviews Conciertos
La verdad de las cosas nunca había escuchado a Skid Row con mucho interés. Los conozco, tal como mucha gente, por sus clásicos de su disco debut, homónimo, de 1989. Sobretodo por “I Remember you”, que más de una vez se habrá dedicado a alguna chica.
Por eso, en parte, no tenía la más remota idea de lo que podía esperar de un concierto de esta banda en vivo. Menos aún la respuesta que podía tener este tipo de eventos en materia de fanáticos. Y en parte también, por la salida del carismático Sebastián Bach, que le aportaba la cara mediática a la agrupación.
De todas formas, todas las expectativas que tenía (Las cuales no eran muchas, por lo mencionado anteriormente), sobrepasaron los límites, y la banda entrego un muy buen show. Jovial, lleno de energía, y por momentos, frenéticos. Muy llamativo, considerando que ya no son una banda de veinteañeros.
Primero, porque llegó una respetable masa de fans a ver a los estadounidenses. Gente de todas las edades (sobretodo chicas), padres con hijos, matrimonios, etcétera. Esta vez, como nunca, se pudo apreciar el cambio generacional hecho concierto. Alrededor de mil personas dijieron presente en el Teatro Teleton, un lugar que se está transformando en mi favorito, por sobre el Caupolicán.
Segundo, el ambiente que rodeó el recital fue muy agradable. Por un lado tenemos una banda completamente entregada a su público; por otro, una fanaticada extasiada que esperaba años por la venida de su agrupación favorita. Estaban todas las piezas dadas para que el show fuera memorable. Y así fue.
Un poco pasadas las 19 horas comenzó el show, que tuvo a Ratzinger como teloneros. Si bien es una banda que se está consolidando en la escena local, que tuvo una presentación más que aceptable en esta ocasión, se siente a veces un poco incompleta. Por momentos, en sus temas hace falta una guitarra solista que ayude a darle diversidad a los mismos. Al escucharlos, me recordaron buenos pasajes de Pantera, pero sin Dimebag. De todas formas, su show, que duró cerca de media hora, fue visto con respeto más que euforia, porque su público objetivo no se encuentra ciertamente en los fans de Skid Row. Para la anécdota el hecho de que le pidieran sacar el telón que tenían, donde aparecía la carátula de su último disco (En ella aparece una imagen de uno de los aviones antes de chocar contra las torres gemelas en 2001, y habían personas del staff de Skid Row que habían perdido familiares en esa ocasión).
Así pasaron unos cuarenta y cinco minutos antes de que los ultra conocidos sonidos de “Blitzkrieg Bop”, éxito de los Ramones, anunciara el inicio de lo que todos esperaban. Y el primer mazazo llegó con el clásico “Big Guns”. Con ese inicio ya se ganaron al público y el resto sólo daba para el disfrute y el éxtasis. Sin para hicieron su aparición “New Generation” y “Riot Atc”. Entre medio, un distendido Johnny “Juanito” Solinger, saludaba al público y anunciaba que esta sería la última presentación del año para la banda.
Más clásicos salieron a escena: “Piece Of Me” y “18 & Life” fueron las siguientes. Aunque con la que la rompieron fue con “Monkey Business”, en la que se dieron el tiempo para hacer un jam muy entretenido entre las guitarras de Dave “Snake” Sabo y Scotti Hill, que constantemente prendían al público. Luego de esto, viajaron hacia tiempos más actuales, presentando Thick Is The Skin”, aunque la banda se detuvo en repasar sus temas más clásicos. Es entonces que tocaron “Makin´A Mess” y “Sweet Little Sister”, para dar paso a otra de las actuales, “Ghosts”, una de las buenas canciones de los últimos años de la banda.
Es en este momento en donde se producen dos momentos mágicos. En el primero, el bajista Rachel Bolan toma el micrófono y la banda ejecuta una endemoniada versión de “Psycho Therapy” de los Ramones, para dar paso a un momento romántico con la ya mencionada al principio, “I Remember You”. Un instante sobrecogedor, en la cual a más de una pareja se les encendió las pasiones. Sobretodo a una que estaba muy atrás del teatro, cobijada en la oscuridad del recinto.
Pero la pasividad duró lo que duró ese tema, porque con “Get The Fuck Out”, toda la energía volvió a escena. “Disease”, la única canción de su último álbum que tocaron, “Revolutions Per Minute”, y “Slave To The Grind”, fueron las que cerraron aparente el show. En esta última, sobretodo, hubo como una catarsis en la fanaticada. Se vieron personas en el aire siendo levantadas por el resto, gente saltando, y una banda que descargaba energía hacia todos lados.
Luego de un corto encore, el grupo regresó para ejecutar la última canción de la noche, la emblemática “Youth Gone Wild”, que dejó la escoba en el lugar y que hizo cerrar la noche en lo más alto. La banda banda se despidió prometiendo volver en un futuro no muy lejano. Es de esperar que se así porque grupos con calidad como ésta no se encuentra a diario.
A final de cuentas, fue un show enérgico y que cumplió en todo aspecto: sonoro, visual y empático, La gente se fue feliz a sus casas, o a carretear, dependiendo de la edad, con la convicción de asistieron a una noche memorable. Una noche que cuesta que se repitan, porque no siempre vienen tus ídolos a tocar a tu país. Gran show.
Periodista: Jonathan Valenzuela
Fotografías: Manuel Cabezas ( Hell Nation Photography)































