Angra en Chile – 19 de Diciembre – Teatro Caupolicán
Diciembre 24, 2009
Por Manuel Cabezas
Categoria: Reviews Conciertos
Son pocas las bandas que vienen a Chile sin promocionar algún disco nuevo. Y son pocas las bandas, también, que tocan en algún otro lugar además de Santiago. Angra, en su visita a nuestro país, hizo las dos cosas. Algo que por lo demás se agradece, sobretodo por la gente de Puerto Montt y Valparaíso, que no siempre tienen el presupuesto para viajar a la capital para ver a su banda preferida en acción.
Diez años han pasado desde que los brasileños pisaron por primera vez un escenario nacional. Y mucho río ha corrido debajo de este puente. Cambio de músicos, tres nuevos discos, y una década en que la respuesta del público en este tipo de shows comenzó esperanzadora, alcanzando su peak a mediados de la misma, y que ahora se bate en retirada (Esperemos, no prolongada).
Es por eso que las cerca de 1.300 personas que llegaron al Teatro Caupolicán se agradecen. Basta recordar las 700 de Stratovarius o las 800 de Dragonforce para tener una idea. Quizás Children of Bodom salvó con bien de estos bajos número. Y qué decir de Iron Maiden y sus 50 mil personas. Pero eso es harina de otro costal.
Lo cierto es, que el show presenciado el pasado 19 de Diciembre fue, como es de esperarse, de gran factura, tanto por los brasileños como por nuestros representantes nacionales, dentro de los que destacaban la vuelta de una de las bandas “bisagra” de la escena progresiva chilena, Polímetro. Pero vamos por parte.
A las 18:30 se abrieron las puertas del “coloso de San Diego”, para el ingreso de los primeros fans que llegaron. Un número que no iba más allá de las 400 personas ya estaban instaladas para cuando comenzó el show de Concerto, cerca de las 19:10. Nunca había visto en vivo a esta banda, por lo que su propuesta, a pesar de carecer de novedad estructural, es muy llamativa y prendió al público de forma instantánea. Para destacar la cooperación del gran Jaime Salva en las voces, que se vio completamente afiatado en el grupo, para dar rienda suelta a una presentación de no más de 20 minutos.
20 para las 8 de la noche hizo su aparición Polímetro, comandado por los hermanos Esquivel y Ricardo Susarte, como antaño. Hicieron gala de todo su talento mostrando canciones de su primer (y único) disco, “Metrópolis”, con canciones tales como “Laberintos”, “Fábulas”, “Luz y Sombra” y “Episodios”; además de presentar una nueva canción, “Parte de Mí”. Notable fue el desempeño de la bella América Soto en el bajo, quien se llevó la mayoría de los aplausos de un show que duró 40 minutos, y que como nunca, vio a fans coreando las canciones a todo pulmón.
Alejandro Silva hizo su aparición a las 20:30, dejando en claro que iba a presentar un show más centrado en sus temas clásicos. De esta forma fueron apareciendo varias canciones como “Rey Satan”, entre las más destacadas. Llamó la atención que no sonara ni el himno nacional ni su hit “El Lagarto”. Sobretodo, diciendo que iba a tocar temas del primer disco, en una presentación de no más de 45 minutos.
Recién a las 21:40 se apagaron las luces y comenzaron a sonar las primeras notas de aquella conocidísima pieza musical de Schubert, “Unfinished Allegro”, que sirven como introducción del disco Angels Cry de 1993. Con la salida de los músicos comienza el recital con la, a mi gusto, mejor decisión que puderon haber tomado: “Carry On”. Un golpe a la cátedra iniciando con la canción más representativa que poseen. A los músicos se les vio bien desde el principio, salvo a Edu Falaschi, quien, como en toda la velada, evidenció ciertos problemas con su voz. De todas maneras, su desempeño a lo largo del concierto fue más que aceptable.
Sin que terminara “Carry On”, comenzaron los acordes de “Nova Era”, que sería la primera de muchas canciones tocadas un tono más abajo del original. De todos modos, ambos temas fueron recibidos con total energía por parte del público, lo que le facilitó las cosas a la banda.
Luego de que sonara “Waiting Silence”, Edu agradeció a los fans por todos los años que han seguido a la banda, desde aquel 2001 cuando debuto en nuestro país; y dio paso a la ejecución de uno de los grandes temas del Holy Land (1996), “Silence And Distance”. Acá si el vocalista se lució con todas sus letras, regalándonos él, y la banda, un gran momento del show.
Luego salieron a escena dos temas también de la primera época de Angra; la clásica “Angels Cry” y “Lisbon”, de su álbum Fireworks (1998). Y sorprendió con la salida de “The Curse Of Nature” la carta de presentación de su último álbum, Aurora Consurgens (2006). Todas estas canciones ejecutadas de forma magistral y recibidas con euforia por parte de un público que cantaba y coreaba sin parar.
Llego el turno entonces de la épica “Millenium Sun”, canción que amenazó con romper las paredes del recinto con sus coros iniciales, pero que mostró a Edu un poco dubitativo a la hora de cantar. Tal vez no le acomode como antaño esta canción, pero su desplante escénico y carisma no se mermó en lo absoluto. Y si de épico se trata, la aparición de “Carolina IV” simplemente dejó la escoba. Un tema tan rico en ambientes: por momentos un sonido más europeo, por otro, ritmos completamente latinoamericanos, mezclados en una amalgama de melodía y técnica que hizo de este momento, uno de los mejores de la noche.
La banda continuó entonces, con “Acid Rain” del Rebirth (2001) y la gran “The Voice Commanding You”, para muchos, la mejor canción del último disco de Angra. Este instante de energía ilimitada dio paso a uno más sobrecogedor, con la interpretación de “Rebirth”, en donde incluso aparecieron celulares (Ya nadie usa encenededores) al principio del tema. Quedaba poco, pero no podían saltarse uno de mis temas favoritos del grupo, “Nothing To Say”, en donde vi (literalmente) a gente bailar con el inicio de la canción, que tiene un lejano parecido con el ritmo usual del reggaeton. Incluso aquí, una chica, tal cual fuera concierto de Ricardo Arjona, se subió al escenario y literalmente “cogoteó” a Edu un buen rato antes de que la sacaran. Un momento singular del concierto.
La banda hacía como que salía para el encore, pero al final se quedó, por lo que luego de unos minutos en los que se movían para todos lados, se inició la última canción de la noche, la gran “Spread Your Fire”, que dejó a todos moviendo la cabeza de arriba hacia abajo sin parar. Un gran cierre, luego de una hora y media de función.
A grandes rasgos fue un muy buen show, entretenido, y con un set list preciso, por mucho que haya echado de menos “Angels And Demons” o alguna otra del Holy Land. Además volver a ver a Ricardo Confessori detrás de los tarros como antaño fue un regalo extra, sin menospreciar el gran talento que es Aquiles Priester. Sin lugar a dudas fue una noche muy lograda y que será bien recordada para todos los que asistimos a ver a Falaschi y cía.
Periodista: Jonathan Valenzuela
Fotografías: Manuel Cabezas ( Hell Nation Photography)







































oie yo fui la mina q se subio y no lo cogotie solo queria abrasarlo si lo tironie no fue por mi culpa sino q los gurdias me tiraban y yo sin querer lo tironie pero no pongas eso yo solo queria abrasarlo, sorry
Si nduda una gran concierto, setlist muy nutrido, eseperamos verlos luego con nuevo album. Para mi sin duda esta noche estubo marcada por Polimetro su su presentacion increible.
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